miércoles, 22 de julio de 2020

Pablo

Coronavirus y esperanza Cuando hablamos del coronavirus por lo general todas las personas ya tenemos idea de que se trata, damos por supuesto lo básico: como cuidarnos, la inexistencia de vacunas para curarse y mucho menos para prevenir la enfermedad. 

A veces esto sumado al bombardeo de información que tenemos por parte de la televisión y diversos medios tecnológicos, puede generar una sensación al menos confusa y con derivaciones que aún desconocemos desde el punto de vista físico y psíquico en cada uno de nosotros. 

Sin embargo, también las personas tenemos como una especie de instinto de conservación de la vida. Podríamos pensar que una emoción que ayuda a ese instinto es la esperanza, esperanza basada en datos concretos, como por ejemplo que es posible que se llegue a descubrir la vacuna para la cura de la enfermedad. 

Esperanza, ya que Argentina fue elegida para probar dos proyectos provenientes de los laboratorios Pfizer y BioNTech, a principios de agosto del corriente año. Estos proyectos se encuentran avanzados en lo que se denomina Fase 3; o sea, casi en el final para que puedan ser producidas masivamente. 

Esperanza porque fuimos el país elegido, aparte de Estados Unidos y Alemania. Entonces puede surgir al menos una pregunta ¿Por qué nos eligieron? Y la respuesta es que el país fue seleccionado porque su tradición de investigación clínica en virus respiratorios es respetada internacionalmente, sus recursos humanos realizan aportes de primer nivel y porque su capacidad operativa está bien asentada. 

Esperanza por que como dice Mario Lozano (virólogo molecular del Conicet y ex rector de la Universidad Nacional de Quilmes) …” las naciones que participan en el desarrollo suelen tener sus privilegios al momento de la distribución inicial”. 

Esperanza porque si algo demostramos los argentinos es la inmensa solidaridad que tenemos en tiempos difíciles, y porque además tenemos personas con responsabilidad de gobierno que privilegia la salud, la educación y la ciencia. Hablamos de tener un Ministerio de Salud, un Ministerio de Desarrollo Social, un Ministerio de Educación y el CONICET. Todos vinculados y trabajando de manera colaborativa. 

Esperanza porque la experiencia que estamos atravesando, por cierto dolorosa, nos permitió también valorar lo que tenemos hoy, aquí y ahora. E incluso pueda permitirnos soñar con un mundo nuevo y con un bien vivir. 

El desafío está planteado, dependerá de cómo actuemos ante ésta nueva realidad a la que muchos llaman “nueva normalidad”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario