Escritura en tiempos de pandemia
“La
importancia de la escritura manuscrita como medio para canalizar emociones”
Cuando escribimos
sobre un papel, ponemos en palabras pensamientos, deseos y emociones. Al
plasmarlas en la hoja, las soltamos, las relajamos Esta acción es tanto o más
sanadora que la palabra “verbalizada”. Estudios neurológicos recientes demuestran que con el tiempo podemos sanar
heridas emocionales y canalizar rencores, ayudar a relajar a la mente y los músculos
El acto de escribir, casi en desuso, es considerado terapéutico hoy en día, como dibujar o
pintar. Por supuesto que no hace falta técnica, ya que no es una prueba de
talentos, es simplemente despejarnos de esas emociones que nos frustran, y rumean en nuestros
pensamientos, día y noche. Al escribir en papel el
pensamiento es más reflexivo que con otros medios
Si bien es cierto que nuestra letra cambia ciertos
aspectos según nuestro estado anímico, no
así la estructura, la esencia, esta se mantiene, ya que existen tantas escrituras
manuscritas como personalidades únicas.
El
proceso de escribir se establece por medio de un circuito nervioso que
se inicia en el hemisferio izquierdo del cerebro, que envía las señales
senso-motoras a la mano quien
ejecuta las órdenes que él nos
transmite..
Según
estudios de neuroimagen el cerebro se
activa más cuando se escribe a mano ,que cuando se usa un teclado, ya que se
debe crear una representación interna de las letras que involucra las áreas
visuales y motoras del cerebro. Además, se activan áreas relacionadas
con la ortografía, organización espacio-temporal, presión y prensión del
elemento escritor y el dominio de la mano, sonido y significado de las palabras,
producción
y comprensión del lenguaje, interpretación de la lectura, todas
habilidades que se potencian con la escritura habitual.
Por el contrario,
cuando se limita a teclear, simplemente están
representando en el cerebro un mapa del teclado, según un estudio
publicado en «Frontiers in Psychology».
Somos lo que pensamos
Escribimos como pensamos
Somos,
pensamos, escribimos, y sanamos
Las palabras que escuchamos o nos decimos tienen peso, consecuencias, “no se las lleva el viento”, resuenan y
resuenan, si las llevamos al papel podemos alivianar esa carga, reflexionar, y
quizás hasta ser creativos en la solución, si es un problema. Es un momento
para sembrar, definir cuáles son las semillas que queremos elegir y las que
vamos a desechar.
…. en estos tiempos de pandemia, debemos utilizar todo a nuestro alcance
para formar un oasis en medio del desierto de preocupaciones que cesarán y
serán parte de un recuerdo que nos llevó al límite de prueba, para justamente
salir fortalecidos, resilientes, mejores personas y por sobre todas las cosas,
valorar el sentido que tiene la vida…. en sí misma.
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